l estreno de la película Wicked ha encendido una fuerte polémica entre grupos conservadores, especialmente el colectivo One Million Moms, que acusa a Universal Pictures de incluir «una enorme cantidad de brujería y hechicería» y promover mensajes inapropiados para las familias.
En respuesta a la reciente declaración de ley marcial en Corea del Sur, el pasado 3 de diciembre, líderes cristianos de diversas denominaciones alzaron sus voces el 8 de diciembre, convocando a la nación a la oración, al perdón y al amor, inspirados en la figura de Jesús como el «Príncipe de Paz».
Durante un sermón en la Iglesia del Evangelio Completo de Yoido, el pastor Lee Young-hoon subrayó que Jesús está presente para erradicar los conflictos y promover la unidad entre los fieles. En su mensaje, instó a la congregación a ser portadores de amor y paz, recordando que la República de Corea puede renacer si prevalecen el perdón y la reconciliación en todos los ámbitos: político, social y regional.
«Lo que Corea necesita ahora es amor, paz y perdón. Cuando desaparezcan los conflictos y seamos uno, renaceremos como una gran República de Corea. Cuanto más oscuro esté, mayor será la luz de Dios,» expresó el pastor Lee.
Lee también dirigió un mensaje claro a los líderes políticos, exhortándolos al arrepentimiento, la humildad y al servicio genuino al pueblo. Advirtió que el poder ejercido sin cuidado podría ser juzgado por Dios, llamando a la unidad nacional a través del perdón y la oración.
En la Iglesia Oriental de Pohang, el pastor Kim Young-geol expresó su alivio tras el levantamiento de la ley marcial, destacando la importancia de la oración sobre las declaraciones oficiales para alcanzar la paz. Señaló que la incertidumbre política es un recordatorio de la necesidad de buscar soluciones espirituales frente a los desafíos nacionales.
Desde Estados Unidos, el pastor Son Hyunbo también habló sobre la inestabilidad en Corea del Sur, recordando momentos históricos donde la oración transformó crisis pasadas. Enfatizó que, aunque los tiempos sean oscuros, la fe y la oración colectiva pueden traer soluciones milagrosas y fortalecer la democracia del país.
Otros líderes religiosos, como el pastor Lee Chansu, compartieron su deseo de que Corea del Sur sea un país protegido por Dios, mientras que el pastor Park Han-soo alertó sobre los peligros de la incertidumbre en el liderazgo político.
Aunque algunos pastores evitaron hacer comentarios políticos directos, el mensaje general apuntó a la necesidad de que la comunidad de fe se una en oración para enfrentar la confusión nacional, confiando en que la guía divina traerá estabilidad y paz a Corea del Sur.
La situación actual ha movilizado a los líderes cristianos a reafirmar su compromiso con la paz y la reconciliación, apelando a la fe y al poder transformador de la oración. Su mensaje resuena como una luz de esperanza en medio de la adversidad, recordando a los coreanos la importancia de ser uno en Jesús, el «Príncipe de Paz».